Por
hnanne
|
Publicado el
26 enero, 2012
Las personas que se inician en el mundo del vino, sienten aprensión a pedir un vino, porque les da miedo fallar con respecto a los protocolos inherentes al mismo. Realmente estos son muy sencillos y repasaremos rápidamente, cuales son, para saber que esperar de éstos cuando ordenamos un vino en un restaurante.
Lo primero a tomar en cuenta, es que los protocolos pueden variar un poco de restaurante en restaurante, primero, porque estos protocolos no están escritos en piedra, y segundo, porque hay muchos restaurantes, que no los conocen bien. Así que es normal que consiga variaciones.
Los pasos generales son más o menos como sigue:
- Pedimos la carta y ordenamos el vino de nuestra preferencia.
- El mesonero traerá la botella sin descorchar, y se la presentará con la etiqueta de frente a usted. El objetivo es que usted verifique que se trata del vino que ordenó, usted debe leer la etiqueta y dar su aprobación. Debemos notar que si se trata de un vino Blanco o un espumoso, este ya debe estar frío, si es un tinto, puede preguntarnos si deseamos que el vino sea “refrescado”, esto significa que sea enfriado un poco, aproximadamente a una temperatura de entre 16 y 18 grados. Si la botella esta a temperatura ambiente, y el mesonero no le ofrece “refrescársela”, es perfectamente válido que usted solicite que lo haga.
- Seguidamente el mesonero procederá a descorchar la botella, y le presentará el corcho para que usted lo inspeccione. El objetivo es verificar que esté en buenas condiciones, no posea moho, y no esté manchado, pues esto último podría ser indicio (ojo, no certeza), de que el vino pudiese estar en mal estado. Algunas personas huelen el corcho, con el mismo propósito.
- En este momento si se trata de un vino tinto de guarda, es decir, de una cosecha mayor de 3 o 4 años de embotellado, pueden ofrecerle, o solicitarlo usted, que el vino sea decantado, en un recipiente grande, de vidrio, diseñado al efecto. El objetivo es que estos vinos añejos deben “respirar” un poco, liberarse de olores desagradables propios de la guarda y dar oportunidad a que se “abran” los olores particulares del vino.
- El mesonero procederá a servir en su copa una pequeña porción de vino. El objetivo es que usted lo “aprecie” (con la vista), lo “huela” y lo “deguste”, con el fin de verificar que está en buenas condiciones y aprobar que el mismo sea servido al resto de los comensales en la mesa, dejando el servicio a usted, de último.
- El mesonero procederá a colocar la botella al lado de su mesa, y si se trata de vinos bancos o espumosos deben ser colocadas en envases con agua y hielo.
La persona a la que el mesonero presentará la botella, el corcho y servirá para que sea “catado”, normalmente es la misma persona que eligió el vino, ya que se supone que es la persona que mas conoce del tema en la mesa, sin embargo usted puede declinar esta tarea en alguna otra persona, como cortesía hacia esta.
Fuente:
Las personas que se inician en el mundo del vino, sienten aprensión a pedir un vino, porque les da miedo fallar con respecto a los protocolos inherentes al mismo. Realmente estos son muy sencillos y repasaremos rápidamente, cuales son, para saber que esperar de éstos cuando ordenamos un vino en un restaurante.
Lo primero a tomar en cuenta, es que los protocolos pueden variar un poco de restaurante en restaurante, primero, porque estos protocolos no están escritos en piedra, y segundo, porque hay muchos restaurantes, que no los conocen bien. Así que es normal que consiga variaciones.
Los pasos generales son más o menos como sigue:
- Pedimos la carta y ordenamos el vino de nuestra preferencia.
- El mesonero traerá la botella sin descorchar, y se la presentará con la etiqueta de frente a usted. El objetivo es que usted verifique que se trata del vino que ordenó, usted debe leer la etiqueta y dar su aprobación. Debemos notar que si se trata de un vino Blanco o un espumoso, este ya debe estar frío, si es un tinto, puede preguntarnos si deseamos que el vino sea “refrescado”, esto significa que sea enfriado un poco, aproximadamente a una temperatura de entre 16 y 18 grados. Si la botella esta a temperatura ambiente, y el mesonero no le ofrece “refrescársela”, es perfectamente válido que usted solicite que lo haga.
- Seguidamente el mesonero procederá a descorchar la botella, y le presentará el corcho para que usted lo inspeccione. El objetivo es verificar que esté en buenas condiciones, no posea moho, y no esté manchado, pues esto último podría ser indicio (ojo, no certeza), de que el vino pudiese estar en mal estado. Algunas personas huelen el corcho, con el mismo propósito.
- En este momento si se trata de un vino tinto de guarda, es decir, de una cosecha mayor de 3 o 4 años de embotellado, pueden ofrecerle, o solicitarlo usted, que el vino sea decantado, en un recipiente grande, de vidrio, diseñado al efecto. El objetivo es que estos vinos añejos deben “respirar” un poco, liberarse de olores desagradables propios de la guarda y dar oportunidad a que se “abran” los olores particulares del vino.
- El mesonero procederá a servir en su copa una pequeña porción de vino. El objetivo es que usted lo “aprecie” (con la vista), lo “huela” y lo “deguste”, con el fin de verificar que está en buenas condiciones y aprobar que el mismo sea servido al resto de los comensales en la mesa, dejando el servicio a usted, de último.
- El mesonero procederá a colocar la botella al lado de su mesa, y si se trata de vinos bancos o espumosos deben ser colocadas en envases con agua y hielo.
La persona a la que el mesonero presentará la botella, el corcho y servirá para que sea “catado”, normalmente es la misma persona que eligió el vino, ya que se supone que es la persona que mas conoce del tema en la mesa, sin embargo usted puede declinar esta tarea en alguna otra persona, como cortesía hacia esta.
Fuente: clubamantesdelvino.com
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